Matando a Jaime crearon un símbolo.

Hoy, como no lo habia nunca hecho, facebook me brindó una verdadera satisfacción. Tres de mis amigos, que no se conocen entre si, no tienen otros amigos en común, e incluso viven en diferentes paises, decidieron hacer un homenaje a Jaime Garzón mostrandolo hacer aquello que lo hizo abrirse camino en las conciencias y los corazones, reflejar la realidad, sus injusticias, sus peligros y posibilidades, disfrazando su rostro, cambiando su voz, y dejando a todos aquellos con amor por la justicia y la equidad con una cálida y satisfactoria sonrisa.

Lo triste, revelador y hermoso, es que los tres, decidieron hacer su homenaje, compartiendo el mismo video, entre los cientos de clips disponibles protagonizados por Jaime con igual agudeza y denunciado hechos de igual trascendencia. Los tres decidieron publicar precisamente este:

Godofredo Cínico Caspa hablando sobre Uribe

No es de extrañarse, hoy, esa voz que habla con claridad y dice la verdad de forma tal que puede ser comprendida po todos y aceptada por la mayoría, es una necesidad que debe ser satisfecha, la sovrevivencia de miles y el alma de nuestro país puede depender de ello.

A Jaime lo mataron a tres cuadras de mi casa, solo cuando murió supe que habitualmente caminaba por mi barrio, mi hermana, que entonces tenía trece años, vió su cadaver cuando hiba hacia el colegio, ya no lo recuerda con claridad, pero no hace mucho aún me hablaba de como la conmovío ver su rostro de enormes dientes torcidos cubiertos de sangre, recuerdo con claridad que me dijo: “Parecia que se estubiera riéndo”.

En vida, y todavía más despues de su murete, Jaime es un símbolo de la verdad y del costo que a veces hay que pagar por ella, oficialmente nadie quiere decirlo, pero la pequeña estatua en su honor es el monumento más visitado de Bogotá, sin embargo, con pobres argumentos teóricos y burocráticos, se le ha negado oficialmente la condición de patrimonio. Como si eso importara; la vida que se le niega en el papel rebosa los formalismos sin sentido, aceptémoslo o no, sabemos bien en que país vivimos, y quienes son nuestros héroes, aunque nuestro gobierno desperdicie miles de millones en globos conmemorativos y se reuse a instituir la ley de reparación a victimas del conflicto porque “resula demasiado costosa” mientras las familias acampan en las plazas y puertas de bodegas, desplazadas de sus tierras pero con el consuelo de haber conservado su vida.

Matando a Jaime dieron vida a un símbolo, simbolo que mantendremos vivo, porque la verdad aún cuando es un cadaver, se expande y sigue sonriendo.