RELIGIÓN Y MISTICISMO
RITUALIDAD Y TRASCENDENCIA EN LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL INDIA.

Entre el 2500 y 2000 antes de cristo llegan al norte del subcontinente los denominados pueblos indo europeos, a pesar de lo planteado por la historiografía tradicional y del carácter guerrero de estos arios, las evidencias arqueológicas indican una ocupación que se acerca más al concepto de colonización prolongada que al de conquista, el contraste con los pos pueblos nativos o dravídicos se hace evidente en sus asentamientos ordenados y tecnificados. Con ellos entran las bases de la religión védica, futuro fundamento del hinduismo.

Los vedas son ancestrales tradiciones orales transmitidas por generaciones que fueron terminadas de recoger alrededor del siglo VI antes de cristo en un momento en que el desarrollo lingüístico se encontraba altamente avanzado, esta es también la época en que se recogen las epopeyas, los himnos y en general el esplendor de la literatura sánscrita, la tradición ahora escrita se recoge en el Rig veda, recopilación de himnos a la divinidad, el Sama veda, colección de cantos, el Yayur veda, serie de tratados mágicos y místicos y el Atharva veda, dirigido al sacerdocio.

El vedismo cuenta con un gran desarrollo mitológico y un panteón extenso y complejo en el que destacan Indra, señor del cielo, héroe de las proezas bélicas, aniquilador de los demonios, Agni el fuego purificador y Yama primer hombre en morir, desde entonces señor de la muerte. Por encima de las deidades se encuentran principios universales, fuerzas cósmicas que rigen el todo como el Rta el orden que pone en relación lo cósmico y lo humano, esta mitología se encuentra recogida en el Rig veda que algunas tradiciones ubican en el 2000 antes de cristo, las especulaciones cosmogónicas y mitos generales de creación se encuentran en el más tardío Atharva veda junto a los Brahmanas, textos y formulas par ser recitados en las ceremonias (a veces tomadas de Rig Veda) con sus consecuentes explicaciones.

El sacrificio se encuentra en el centro de la religión védica, al igual que en los pueblos germánicos el mito de creación consiste en el sacrificio del gigante, evidenciando cierta continuidad cultural indoeuropea. El caballo esta cerca de ser la figura totémica de estos habitantes del norte de india y su sacrificio entregándolo al fuego es el clímax de la ritualidad siendo la pira en canal de comunión con el mundo divino, los sacerdotes se ponían al servicio del regente para presidir los ritos públicos mientras los privados eran dirigidos por la cabeza de familia siendo en general una sociedad patriarcal, esta es una religión ritualista, el rito es la forma de expresión de la fe mientras la moralidad esta guiada por los principios del karma y dharma, acción y virtud; el primero referido a la reacción inherente a cualquier tipo de acción, los hombres en sus relaciones crean lazos emocionales que deben ser rotos para alcanzar la trascendencia, la disolución en el todo, la divinidad; las acciones que no han llegado a una conclusión deben ser solucionadas durante una siguiente encarnación, llevando la multiplicidad de acciones a un infinito ciclo de nacimientos y muertes que solo puede ser roto por el seguimiento del dharma, es decir el deber y la virtud, el compromiso con el mantenimiento del orden universal Rta que se manifiesta tanto en los ciclos cósmicos como entre los hombres.

Al llegar los pueblos arios la división social del trabajo tenia ya un fundamento teológico siendo cada casta un atributo de brama (Dios), los Brahmanes o sacerdotes, kshatryias, guerreros y gobernantes, y vaishas agricultores y artesanos, al integrarse los pueblos dravídicos al sistema cultural védico conformaron una nueva casta que daba al sistema un componente étnico, estos eran los sudras o sirvientes mientras que los que tenían que realizar trabajos con elementos considerados impuros o contaminantes como la manipulación de cadáveres eran considerados parias o intocables. Con el tiempo esta división del trabajo adquirió el carácter de una condición hereditaria de pureza que se mantiene hasta nuestros días.

Las practicas de origen védico se caracterizan por su multiplicidad; es común la practica del animismo, al igual que la manifestación de fe a los ídolos de las deidades y tratarlos como distinguidos huéspedes en el hogar extendiéndoles todos los cuidados que imponen las leyes de la hospitalidad como la alimentación y el baño, estos ídolos se encuentran en los templos bien sean santuarios aldeanos o ciudadelas religiosas es también común encontrar santuarios de montaña que reproducen a Meru, la montaña cósmica. Estos templos exigen la instauración de sacerdotes permanentes así como devadasis: cortesanas y bailarinas sagradas.

Existen también “sacerdotes domésticos” que se unen temporal o permanentemente a la familias, estos pueden ser considerados como maestros espirituales o Gurus o como Acaryas, es decir maestros seculares y astrónomos, estas prácticas se registran en los Sutras, textos semi aforísticos. Para el siglo VIII ac la inmovilidad de los roles en el sistema de castas ha despertado críticas y descontento junto a ciertas corrientes divergentes, en este ambiente surge la figura del sanyasin o renunciante, hombres que renuncian a todo lazo familiar y social, cualquier tipo de posesión y dedica su vida a la devoción, acto que despierta profundo respeto y lo coloca por encima del sistema de castas, si el renunciante es independiente es conocido como Sadhu, Suamin si pertenece a una orden o Yogin si practica el yoga.

El término yoga se deriva de la raíz sánscrita Yuj que significa reunión, unión, comunión o consumación, Patanjali, pretendido padre del sistema yógico lo define como la eliminación de los Vritis o modulaciones que están surgiendo de la materia mental chit todo para llevar a cabo la unificación del alma individual con el absoluto [1]

La aparición de los sanyasin revitalizó la religión y liberó tensiones de la sociedad, algunos de estos renunciantes se retiraron a los bosques donde recibieron las revelaciones de la existencia del alma universal divina: Brahman y la ilusoria división de él de las almas individuales Atman, dada únicamente en la errada conciencia del individuo de estar separado del todo, sus ideas se empezaron a difundir y se recogieron e los Upanishads en los siglos V y IV ac, palabra que significa “sentados a los pies del maestro”, conocidos también como equivalencias dada la igualdad entre el alma universal y el alma individual, esto llevó a que el aparato externo de culto tendiera a desintegrarse, el ritualismo era ahora más alegórico que propiciatorio y la expresión de la fé mas introspectiva.

Este es el punto de quiebre fundamental de la religiosidad India, los Upanishads preceden la difusión masiva de lo que se constituirá como el hinduismo que se dará con los grandes poemas épicos, en especial el Mahabarata y el importante episodio de Bhagabad gita. Los poemas épicos tienen su continuación en los puranas, vastas compilaciones sobre practicas religiosas mitología y cosmogonías, la diversidad de los puranas cobijó la formación de múltiples sectas o visto de otra forma la multiplicidad de pensamientos se manifestó en la diversidad de los puranas y las expresiones de la fé como los Darsanas o “Visiones”, epifanías, la teoría y práctica de la vedanta; explicación de la coexistencia de lo absoluto y el mundo fenoménico y el yoga que podría ser entendido como camino místico de autocontrol en búsqueda de aquelloo más alla del yo. Lo fisico, lo mental y las percepciones sutiles.

El siglo VI ac. ve además el nacimiento del budismo y del Jainismo tras las figuras de Sidharta Gautama y Mahavira influyendo en la vida religiosa del subcontinente, las nociones del Brhaman o la súper – alma han abierto el camino para el desarrollo del panteísmo hinduista y las nociones de trascendencia y ante todo purificación. Se considera como origen del hinduismo la ruptura con el ritual védico y su carácter sacrificial entre los siglos VI Y IV ac. siendo vital la noción y doctrina del Ahimsa o no violencia extendida a todo ser de la que Mahavira fue al más radical defensor surgiendo de este entorno el brahmanismo, la más antigua forma del hinduismo.

Hinduismo.

Heredero del vedismo, el hinduismo asimiló la mayor parte de sus dioses, al igual que adoptó algunas deidades provenientes de pueblos que se encontraban en el subcontinente indio antes de la invasión aria; el resultado no fue una mera sumatoria de dioses, algunos de los provenientes de la tradición védica pierden su preponderancia y otros que había ignorado cobran importancia, las relaciones cosmológicas cambian y se crea un nuevo universo místico-religioso, siendo la tendencia a ver un Dios absoluto al que están supeditados los demás el mayor cambio en el ordenamiento y naturaleza de la fe. En medio de la gran miríada de dioses se imponen las tres figuras primigenias: Brahma Visnu y Siva que contienen en ellos el cosmos y sus distintas realidades [2], este grupo conocido bastante tardíamente como el trimurti “las tres formas” de lo divino tiene antecedentes en cuanto su asimilación a cada uno de los tres gunas o principios constitutivos de la naturaleza, según la doctrina del samkhya, en la mas reciente de las upanishads la Maitri:

“Aquel que es su parte de tinieblas ( tamasa), oh estudiante del veda, ése es Rudra ( otro nombre de Siva ); Aquel que es la parte activa (rajasa), ése, oh estudiante del veda, es Brahma, por otro lado, la que es verdaderamente su forma de luz (satvika), oh estudiante del veda, ése es Visnu”.

Brahma es la personificación masculina del Brahmán impersonal y neutro del veda y las upnishads, quedando sin embargo aun impregnado de esa neutralidad y perdiendo primacía entre lo integrantes de trimurti, su papel de creador se presenta mas como una cláusula de estilo que como una realidad religiosa sentida, este poder es por delegación de Visnu[3]. la adoración de los fieles se reparte entre los otros dos miembros del trimurti dando preeminencia a alguno de ellos, estas dos deidades dominan todo el periodo, ambas tienen su familia, su corte , y son los innumerables mitos que nos llegan por las grandes epopeyas y por los puranas posteriormente que conocemos la trama del hinduismo.

A la tradición heredada de la civilización védica vienen a sumarse una infinidad de creencias y mitos locales, que según sus características se asimilan o bien a Visnu o bien a Siva, convergiendo rasgos del norte ario y del sur dravídico, enriqueciendo la leyenda del ser supremo, como la forma ultima de la presencia divina representada por la diversidad de los dioses.

La figura de Visnu se destaca atravez de la epopeya, desempeñando en el trimurti el papel de estabilizador confluyen en el Braman-Prajapati, demiurgo Bramanico e Indra, jefe de los dioses y guerrero. Se nos presenta a Visnu como el gran protector del universo,, cada vez que tambalea el orden (dharma) el se encarna para reestablecerlo. Surgiendo así la noción del avatara, tan importante en la religión visnuita. Derivada de la raíz TR -atravesar – precedida del prefijo ava, que indica movimiento de arriba hacia abajo, el avatara indica un descenso a la tierra del principio divino, esta creencia gozó de gran favor pues satisfacía las tendencias monoteístas de una capa de la sociedad apasionado con las especulaciones místicas sin disgustar a la gran población afecta a la diversidad de los aspectos de lo divino. Estas encarnaciones de Visnu son concedidas a grandes héroes que posteriormente reciben esta categoría de manifestaciones divinas entre las mas reconocidas se encuentran los héroes de las epopeyas Rama y Krisna, y la que muchos consideran la encarnación de nuestra época el Buddha, cada una con particularidades tan complejas que apenas haremos mención de ellos. A manera de dar un contexto podríamos también dar un listado de las mas destacadas divinidades y hacer una relación facilista de los aspectos que supuestamente representan, pero encontramos esto como desorientador en una comprensión de la naturaleza de fe del hinduista.

Su enorme duración y la relevancia en india (sin mencionar su expansión a Bali, Camboya, el Ceilán y Nepal) se ve marcada por la aparición del Bhakti (devoción o “Yoga del amor”) 600-800 dc y del Tantrismo, 800 dc en el que la unión de Siva y su aspecto femenino Parvati reflejan una alquimia cósmica que puede ser experimentada por los hombres mediante la liberación de energías psico-sexuales que hacen que la energía que yace en la base de la columna vertebral kundalini ascienda por los distintos chacras o centros energéticos del cuerpo humano equivalentes a planos cósmicos por los que el practicante asciende hasta el más elevado donde logra la unión con la divinidad, todo mediante distintas disciplinas físicas, sexuales y mentales. El idioma tamul entra en el panorama espiritual indio n el SVII con los Alvars y el “veda tamul” orientados al visnuismo; posteriormente se desarrolla una literatura independiente en hindi representada por Kabir Sahib tejedor musulmán y Tulsi Das (siglos XVI y XVIII respectivamente) que en forma poética exponen una mística que está al alcance de cualquiera, distanciándose de las rigurosidades selectivas del Ashtang yoga en sus múltiples expresiones. La lírica mística de Kabir y su amorosa autoentrega al principio único del universo tienen un claro paralelo con la poética de místicos sufis como Maulana Rumi, su maestro Shamas Tabrezi, Hafiz Shirazi, Abdul Razaq Casi, Inayat khan, Baba Farid, Buleh Shah, Shah Niaz, Hazrat NizaBahu, Hazrat Nizan ud Din y muchos otros, pero a pesar de su origen musulmán adopta la cosmogonía Hinduista y la trasciende abriendo un cosmos más amplio y un nivel de realidad más elevado por encima de los tres gunas y cualquier dualismo entre alma y súper-alma, Tulsi Das hace lo propio aprovechando la épica sánscrita del Ramayana pero su enseñanza mística derivó con el tiempo en una adoración o Bhakti a la figura del Rama que representa para Tulsi Das el señor de la creación separado de su esposa el alma, (difícil no recordar los desposorios místicos cristianos).

Contemporáneo de Kabir, Nanak recorrió India y llegó hasta la meca predicando idénticos principios de trascendencia mística mediante la práctica espiritual, en sucesión de maestro a discípulo se siguieron diez gurus. el tercero entre ellos, Gurú Arjun Dev, recopiló enseñanzas místicas tanto hindus como musulmanas y parsis en el Sri Ad Grant, llamando a la meditación en el Shabd Naam, manifestación del absoluto inmanifestado en forma de luz y sonido internos, con el tiempo el libro se tornó en “escritura sagrada” y se dio un proceso de institucionalización y ritualización que relegó la practica mística para conformar una estructura religiosa en la que hoy conocemos como la religión Sikh.

Podemos apreciar un fenómeno que se repite en la milenaria tradición espiritual India y que un análisis comparado de las religiones del mundo nos revelará una y otra vez, la revelación de un vehículo de unión plena del hombre con la divinidad tras un periodo de practicas propiciatorias que atraen a las fuerzas divinas que permiten la subsistencia, Eliade nos propone que el pensamiento mítico no conserva en su memoria lo particular, lo individual, precisamente porque solo lo perteneciente a la esfera de lo sacro posee el carácter de real, y debido a que solo ciertos actos poseen o confieren el carácter sagrado, solo dichos actos son y crean realidad, uniendo, haciendo uno lo humano y lo divino, de esta manera el templo o espacio sagrado, lugar de comunión con los dioses, reproduce en ultima instancia el lugar de la creación y los distintos ritos el acto mismo, lo realizan por enésima y la misma vez. Es decir la intención de interactuar con la divinidad rompe la barrera entre lo absoluto y lo fenoménico y disuelve el tiempo en el no tiempo.

Sin embargo la cotidianeidad hace que este profundo milagro de integración cósmica se olvide tendiendo a ritualizaciones mecánicas que conllevan a olvidar el carácter simbólico de las acciones y llevan a considerar las practicas rituales como un fin en sí mismo, los distintos sectores de la sociedad adoptan esta formula según sus condiciones materiales de vida y siempre veremos expresiones de ritualidad popular paralelamente a las practicas sacerdotales estando normalmente acompañadas en el segundo caso por la especulación filosófica que piensa y sobre piensa la naturaleza de la ritualidad tendiendo a hacer cada vez más complejas las mitologías y difícil la experiencia espiritual, más complicado el sistema de referencias que la enmarcan.

Invariablemente a través de las épocas este endurecimiento y exteriorización de la práctica religiosa viene a ser denunciada por un buscador insatisfecho que recuerda el sentido de la espiritualidad y trata de desprenderla de la costumbre de tratar con lo divino como un simple proveedor de satisfacción de intenciones materiales, una y otra vez vemos como se utilizan argumentos cosmogónicos para sustentar estructuras de poder y formas de dominio y una y otra vez encontramos a alguien hablando de la indivisibilidad del cosmos y lo ilusorio de las diferenciaciones, y esto se repite en forma cíclica a través de los siglos. Sin embargo la expresión religiosa nunca pierde del todo su sentido trascendente aunque haya que ser cuidadoso para buscarlo en medio de la hipertrofia dogmática que conlleva la acumulación de interpretaciones sobre interpretaciones, pero aún entre la maraña de razonamientos se puede ver la permanencia de la mística:

Murmurando la sagrada sílaba “Aum”, elévate por sobre las tres regiones, Y vuelve tu atención hacia el omni_absorbente sol interior, Aceptando su infuencia, sé tu absorto en el sol.
Y al igual que sí mismo, te ara completamente luminoso.
Décimo mantra del sutra dieciséis en el tercer mandala del Rig Veda

Aún en las coyunturas más dogmáticas, ritualistas e institucionalizadas se puede encontrar el llamado a la experiencia trascendente y por ello los místicos siempre vienen como cristo diciendo que no vienen a dar una fé nueva sino a hacer que la antigua ley se cumpla, la ley que liga al hombre con lo divino. Una y otra vez al desaparecer los preceptores y perderse el rastro de sus discípulos directos se forja un nuevo dogma alrededor de su palabra acompañada de una nueva ritualidad y muchas veces una nueva institución o en su defecto la expansión dogmática y ritual o la sectarización de una religión institucional ya establecida.

Este ciclo lo encontramos al menos cuatro veces en la historia india: de los vedas a los upanishads, al Budismo y Jainismo, a la mística moderna de Kabir, Tulsi Das y Nanak y vemos de nuevo el proceso de institucionalización en la religión Sikh, siendo esta última una perfecta muestra gracias a su cercanía histórica con nosotros siendo una de las religiones más jóvenes del mundo sin que se puedan negar los principios de la religión védica como el fundamento de la religiosidad en India hasta nuestros días.

En verdad creo que este patrón puede ser revelador en el estudio de la historia de las religiones y nos habla con claridad de la verdadera esencia de la religión y como tendemos a olvidarla.

Jorge Luis Borges alguna vez dijo que solo existen unas pocas historias contadas una y otra vez, no me extrañaría que esta fuera una de ellas.

[1] Paramsant Kirpal Singh. La corona de la vida, Sant Bani Ashram, Sanborton, New Hampshire 1977
[2] La asociaciones por tríadas ya se habían conocido en los upanishads pero la importancia de estos tres en especial de Visnu y Siva es característica del hinduismo
[3] es bastante diciente que solo se conozca un templo a Brahma ubicado en el norte de la india.